Higiene
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La higiene personal es parte importante de la estrategia de autocuidado y manejo de la diabetes. Los dientes, la piel y los pies necesitan una atención diaria especial. |
El cuidado de ellos en la forma correcta, con el control y ayuda del equipo de atención médica, es un factor clave para evitar las complicaciones.
| Dientes |
Para evitar enfermedades periodontales, necesitás un buen control de la diabetes y un cuidado bucal. Incluí lo siguiente en tu cuidado bucal diario:
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| Piel |
Vos podés hacer varias cosas para evitar tener problemas en la piel. Probá con estos consejos de la Asociación Estadounidense para la Diabetes (American Diabetes Association).
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| Pies |
Existen varios pasos simples que podés seguir para evitar las heridas y reducir el riesgo de sufrir lastimaduras en los pies. Dedicá periódicamente un tiempo al cuidado de los pies; puede ser de ayuda para que vos los mantengás saludables. Examiná diariamente tus pies.
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| Aseo Personal |
Pies Mantené tus pies limpios.
Secá tus pies.
Aplicá una loción.
Callosidades y callos Los pies desarrollan callos y callosidades como una forma de proteger la piel contra la presión o la fricción, causada por un calzado poco apropiado o una forma de caminar inadecuada. Ten en cuenta la forma de caminar inadecuada puede empeorar aún más, una vez que se forman los callos y las callosidades.
Uñas de los pies
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| Vestuario |
Medias y Calzado Medias
Zapatos
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| Heridas |
Tropezar o chocar con objetos duros. Si tropezás o chocás con un objeto duro, controlá tus pies para asegurarte de que no se lastimaron. Si tenés poca sensibilidad en tus pies, podés no sentir el dolor que normalmente nos advierte de una lastimadura grave. Heridas en los pies. Si tenés un pie lastimado, no caminés con él aunque no te duela, ya que eso te puede causar más daño. Ampollas, cortes y rasguños. Tratá las ampollas, los cortes y los rasguños enseguida. Nunca utilicés químicos fuertes, tales como el ácido bórico, peróxido de hidrógeno o cualquier otro antiséptico, porque éstos sólo pueden dañar el tejido sano. No rompás las ampollas vos mismo, ya que podés provocarte una infección. Simplemente, limpiá la herida con agua y jabón; llamá a tu médico para un tratamiento más especializado. Cubrí todas las heridas abiertas con un apósito estéril. Llagas abiertas Llamá a tu médico si existen señales de calor, enrojecimiento, hinchazón, pus o dolor en la llaga abierta o en la zona que la rodea. |
